Entrevista

¿Qué es el Jin Shin Jyutsu?

Entrevista realizada por Melissa Higgins a Mary Burmeister para el Yoga Journal de marzo-abril 1988, cuya versión completa se puede leer en www.jsjinc.net\AboutMary. Traducida por Jaime Escobar.

Menuda y activa mujer, colocó una de mis manos en las suyas, asegurando mi dedo índice con firmeza aunque sin apretarlo. Con ojos brillantes me miró y me dijo: “¿Ves? ¿No es simple?”

Como por milagro, la tensión acumulada por meses de trabajo desapareció. Se trataba del Jin Shin Jyutsu en acción, acotó ella.

Categorizar el Jin Shin Jyutsu puede ser tan difícil como encasillar la fuerza del liderazgo de su principal promotora, Mary Burmeister. Más que una disciplina que trabaja el cuerpo es una filosofía de vida enseñada por una maestra que la vive.

Jin Shin Jyutsu  significa en japonés “el arte del creador a través del hombre compasivo”.  Es una Fisio-filosofía utilizada por todos inconscientemente. No “hace” nada, pero abarca el todo. “Lo podemos llamar el arte de la vida. Se trata del cosmos en su totalidad y no podemos categorizarlo”, explica Burmeister.

Su propósito es liberar las tensiones que causan los  síntomas físicos. Nuestro cuerpo contiene caminos energéticos que nutren de vida a todas las células. Cuando uno o más de estos caminos se bloquean, el estancamiento ocurrido produce malestar o dolor. Jin Shin Jyutsu trae nuevamente la armonía y balance de los flujos energéticos.

Basado en antiguos conocimientos sobre el cuerpo y su creación, Jin Shin Jyutsu se enseñaba oralmente, pasando de generación en generación, hasta que este conocimiento virtualmente se perdió en Japón. A comienzos del siglo XX, el Maestro y filósofo japonés Jiro Murai lo rescató del olvido, profundizando el conocimiento de este arte basado en la sabiduría innata del ser humano.

De joven, Murai contrajo una dolencia desconocida que fue diagnosticada como terminal. Entonces, le solicitó a su familia que lo trasladara a una cabaña en la montaña para permanecer allí por 7 días. Sufriendo estados febriles, Murai recordó como los sabios e iluminados que había estudiado utilizaban mudras en meditación espiritual, los cuales practicó mientras experimentaba estados de inconsciencia. Al séptimo día se encontró completamente curado, lo que le hizo jurar ante la diosa Amaterasu que dedicaría el resto de su vida al estudio de la relación entre esta sorprendente recuperación y los mudras que utilizó.

Investigando las respuestas, Murai estudió la Biblia (que tradujo al japonés) y textos antiguos chinos, griegos e indios. Pero fue el Kojiki, el texto japonés de la creación “El registro de las cosas antiguas”, que le abrió las puertas. “Él desentrañó el misterio de una antigua historia, el Kojiki, que describe la creación en alegorías” dice Burmeister. “Él leyó entre líneas”.

De su estudio del Kojiki y sus 50 años de experimentación personal, Murai concluyó que Jin Shin Jyutsu era más que una filosofía para el cuerpo. “Constató que la conciencia, la percepción que desarrollaba es más profunda que la técnica”, dice Burmeister.

“Murai estudió los puntos de acupresión chinos, entonces profundizó más en ellos experimentando en sí mismo y ayunando. Él comparó sus experiencias con los textos antiguos sobre acupuntura, analizándolos con respecto a lo que sintió. Sus experiencias fueron más profundas a lo descrito en los textos. Hay una conciencia en Jin Shin Jyutsu que es más profunda que la técnica”, dice Burmeister.

Americana-japonesa de primera generación, nacida en Seattle, Mary viajó a Japón a finales de los 40 a estudiar japonés cuando conoció a Jiro Murai. “Las primeras palabras que él me dijo fueron: ‘¿Te gustaría estudiar conmigo para llevar un regalo de Japón a América?’ No tenía idea de lo que me hablaba, pero fui a escucharlo y entendí que debía oírlo. Estudié con él por 5 años y luego desde Norteamérica por correspondencia durante 7 años más.”

Pasaron 17 años antes de que Burmeister comenzara a compartir Jin Shin Jyutsu con otras personas. “Sentía que tenía que saber algo antes de poder decir que lo conocía. Entonces me di cuenta que tú nunca puedes decir que conoces realmente un arte como este. Un día me encontré colocando las manos tímidamente sobre una vecina con un problema de espalda y diciéndole: ‘tal vez pueda ayudarle’. Después de 5 años me mudé y ella regresó con su quiropráctica. Su quiropráctica se convirtió en mi primer estudiante.”

“Después de dos años, comencé a traducir lo aprendido de Jiro Murai. Permanecía hasta tarde luego de cuidar a los niños, escribiendo y dibujando. Nuestro grupo creció a seis estudiantes, incluyendo un psicólogo, un médico y otro quiropráctico. Así comencé.”

Burmeister explica que nuestra energía revitalizadora, que asciende por la espalda y desciende por el frente, puede bloquearse en 26 áreas en el cuerpo denominadas cerraduras de seguridad energética, que ella llama también los especialistas.

“A medida que, en nuestra vida cotidiana, nos creamos estrés mental, emocional, digestivo y físico, nuestro sistema de cerraduras de seguridad energética se activa”, dice Burmeister, “simplemente para indicarnos que estamos abusando de nuestro cuerpo”.

Un flujo energético puede desbloquearse por medio de una secuencia de toques o con uno simple y rápido como agarrar un dedo. La energía revitalizadora fluye a través de las manos, o como Mary las llama “los cables para recargar”, y puede penetrar la ropa, vendajes de tela y yeso.

“La presión suave basta para que la energía revitalizadora penetre la piel hasta el hueso. Si existe dolor es porque hay un bloqueo. El dolor viene de la persona, no de la presión ejercida. No debemos hincarnos hasta la médula del hueso. Todo lo que debemos hacer es liberar el dique que represa la energía”.

Burmeister dice que en Jin Shin Jyutsu no hay diagnóstico, sanación o cura. “Es la luz y los especialistas, las cerraduras de seguridad energética, quienes traen la armonización, limpiando la basura, los desechos que han ocasionado esa dolencia particular”.

“Cuando aplicamos el Jin Shin Jyutsu no hacemos nada malo o equivocado. Sólo somos cables para recargar la batería de vida que se ha agotado”, agrega Burmeister. Se trata de un arte nacido de la sabiduría innata del ser humano y que cada uno de nosotros puede aprender sin mucho entrenamiento.

“Como  bien dijo Platón: ‘aprender es recordar’. No hay nada que debamos aprender. Siempre estamos utilizando el Jin Shin Jyutsu de manera natural, pero en cuanto vemos la vida con los tengo que tener, lograr, hacer, luchar, etc., olvidamos estas habilidades”.

Una estudiante con un tobillo dislocado indicó a Mary que luego del accidente adquirió el hábito de agarrarse la muñeca. “Eso es para ayudar al tobillo”, acotó Mary. “Cargamos a los bebés de una cierta manera, y eso es para ayudarlos sin saberlo nosotros. Cuando un bebé se chupa su pulgar, le decimos no, no, eso es malo. Pero el bebé está diciéndonos acerca de sus necesidades. Necesita energizarse o su digestión necesita ayuda. Chupar dedo ayuda al sistema nervioso y muscular de los bebés. Como adultos, podemos sostener el pulgar y obtendremos los mismos resultados”.

Burmeister dice que Jin Shin Jyutsu no sólo ayuda al cuerpo, sino que cambia las actitudes que ocasionan los síntomas físicos. “Jin Shin Jyutsu ayuda a todo desde la cabeza hasta los dedos de los pies, y desde los dedos de los pies hasta la cabeza. Tenemos 27 trillones de células en el cuerpo, y si reímos, los 27 trillones de células ríen con nosotros. Es así como nos ayudamos en nuestra salud”.

“Una niña de 5 años vino a una sesión acompañada de sus padres. No estaba feliz y tenía el ceño fruncido. Luego de la tercera sesión le sonrió a su madre y le dijo: ‘Amo la vida’. ¿No es el Jin Shin Jyutsu dinámico?”

Durante el seminario de cinco días Burmeister comparte otras historias exitosas. Una mujer en silla de ruedas, cuyas manos estaban agarrotadas por la artritis, no podía disfrutar su hobby favorito: tejer. Un amigo, familiarizado con el Jin Shin Jyutsu, le sugirió se sujetara los dedos de sus manos. Al cabo de pocos días, luego de utilizar el Jin Shin Jyutsu en ella cada noche, la mujer comenzó a tejer de nuevo.

Un adolescente, empleado de un restaurante de comida rápida, sufrió una quemadura en un brazo con aceite caliente. Su madre, estudiante de los cursos de Burmeister, colocó sus manos suavemente en sus pantorrillas, el área indicada por el Jin Shin Jyutsu para ayudar a las dolencias de la piel. A la mañana siguiente, no sólo habían desaparecido todos los signos de la quemadura en el joven, sino que se encontraba totalmente restablecido.

Son historias sorprendentes que me hacen preguntarme como una terapia que no comprende manipulación directa y profunda de la columna o los músculos puede ser tan efectiva.

Entonces experimenté un tratamiento completo de Jin Shin Jyutsu. En una clase práctica, Burmeister me miró y me dijo: “Eres una ‘hacedora’. Siempre sales al mundo tratando de lograr cosas, en lugar de relajarte y permitir que las cosas sean”. De la observación de mi cuerpo, Burmeister parece conocer casi todo sobre mí. Aunque ella insiste que no hay nada inusual en lo que hace.

“Cuando alguien viene a una sesión, yo sé la manera como come, cuáles son sus necesidades. Y ellos dicen, ‘ah, eres psíquica’. No soy psíquica. No hay nada misterioso en esto. Sólo estoy leyendo lo que el cuerpo me dice.”

Siguiendo indicaciones de Burmeister, un estudiante colocó sus dedos en mi nuca y otro sostenía mi dedo gordo y mi tobillo. Dos estudiantes, a ambos lados, colocaron una mano en mi espalda mientras uno tocaba el lado interno de mi rodilla y el otro tocaba con su mano libre mi pantorrilla. Luego de 20 minutos, sentí que la tensión en mi espalda se había ido. Burbujas emergían de mi torso. Los dedos de mis pies se crisparon y movieron, mi respiración se hizo cada vez más profunda. En general, sentí una sensación de calma, balance y bienestar. Hasta la hinchazón en mis mejillas desapareció.

“Emociones, mente y cuerpo deben estar limpios ya”, dice Burmeister, “pero si salimos y lo ensuciamos de nuevo, necesitamos limpiar el polvo, la grasa y la  mugre nuevamente. De eso se trata todo. Tú deberás volver por más limpieza , o lo harás por ti misma”.

Aunque dedicada a su trabajo, Burmeister duda si promover el Jin Shin Jyutsu como un negocio. Ella no hace publicidad para sus cursos o práctica privada en Arizona y no obstante sus clases se llenan con estudiantes de todo el mundo y sus nuevos clientes deben esperar hasta un año para ser atendidos. Observando y hablando con Burmeister entendí por qué: Viviendo la simpleza, la serenidad, la paciencia, la auto apreciación que yace en el corazón del Jin Shin Jyutsu, ella se ha convertido en su mejor promotora. “En Jin Shin Jyutsu no hay profesores o maestros, todos son iguales. Yo siempre les digo, ‘Sean el ejemplo’. No necesitamos catequizar o convertir a nadie. Cuando la gente me ve y me dice, ‘usted es tan tranquila y relajada, ¿cómo lo hace? ¿toma pastillas o algo?, entonces yo les hablo sobre las manos. Los cables para recargar son la luz. He estado estudiando por 30 años y no se nada”.

“Yo no veo hacia el futuro. Yo estoy en el ahora. Cualquier dirección hacia donde apunte, así será. A cualquier dirección que surja, eso es lo que soy. Estamos teniendo esta entrevista porque David (su hijo y gerente de negocios) dijo que ya era tiempo de salir un poco más. Yo nunca enfrento los planes de Dios, sólo voy acompañándolos. La vida no es una batalla, un combate. La vida es disfrutar el ahora. Es simple.”