Resumen biográfico MB

Hija de Uachi Iino, sería la primera generación de esta familia americano-japonesa. Mary Mariko Iino nació el 21 de octubre de 1918 en la ciudad de Seattle, Washington, Estados Unidos de Norteamérica.

A finales de los años 40 decide viajar a Japón junto con su padre. El fin de la guerra y las terribles consecuencias que la conflagración causó al pueblo japonés le despertó un profundo impulso por reencontrarse con sus raíces, estimulado ciertamente por el rechazo manifiesto de la sociedad americana a todo lo que proviniera del país oriental. Mary confesó lo mal que se sentía porque los americanos la veían como “enemiga” por su ascendencia japonesa.

Cuando llegó a Japón, el reencuentro con su cultura originaria no le resultó muy agradable: los japoneses la miraban como “traidora” por ser norteamericana. Mary entendió, con el tiempo, que “a donde quieras ir, el universo te persigue”.

Se propuso estudiar japonés, mientras daba clases de inglés y hacía planes para estudiar Diplomacia en la Universidad.

Fue una de sus alumnas de sus clases de inglés quien le habló de un sabio sanador que daba charlas y conferencias sobre el Kojiki, el libro de la historia de Japón, de moda antes de la guerra acompañando la euforia nacionalista que prevaleció en este país.

Cuenta Mary que cuando conoció a Jiro Murai en una de sus charlas y demostraciones de su método de sanación, este le propuso que “se llevara este regalo a América”. Ella no sabía de qué se trataba ni cuan profundamente cambiaría su historia. Cuando lo averiguó, comprendió que “era eso lo que estaba buscando”.

Tanto su padre como ella se iniciaron en 1949 en el estudio del Jin Shin Jyutsu con el Maestro Jiro Murai. Al poco tiempo Mary cae muy enferma sintiendo dolores intensos y una gran debilidad que la obligaba a permanecer en cama. El Maestro la visitaba tres veces por semana durante más de un mes. Mary contó después que recibió mucho flujo 11,12,4,3 (se refiere a las cerraduras) para liberar tensión acumulada en el cuello y espalda porque guardaba mucha rabia.

Mary se enamora de Gil Burmeister, un americano en servicio en Japón, a quien el Maestro cura de una dolencia crónica. Cuando en 1954 Burmeister quiere regresar a su país para casarse, el Maestro respondió al dilema de Mary diciéndole: “haz lo que te dicte tu corazón”.

Por ocho años más Mary y su padre estudiaron por correspondencia con el Maestro hasta su deceso en 1961.

El señor Iino trató gente y enseñó a quienes lo solicitaban contribuyendo en la divulgación del arte. Practicaba con su hija mientras estudiaban y compartía la información como estudiantes del Maestro Murai. A la muerte del señor Iino, Mary Mariko Iino Burmeister siguió con la tradición iniciada por su padre.

Luego de 17 años de estudios, como ella misma lo cuenta en la entrevista, y de tratar a gente necesitada, Mary comenzó a compartirlo con otros. Se dedicó durante varios años a traducir al inglés sus apuntes y a dibujar los caminos de los flujos de energía como los recrea Jin Shi Jyutsu. Posteriormente elaboró los libros de enseñanza de los fundamentos que se utilizan en seminarios y cursos especiales.

Mary se radicó en Los Ángeles a su regreso de Japón. Mas tarde se mudó a Scottsdale, Arizona, donde creo Jin Shin Jyutsu, Inc. En los 70 comenzaron a estudiar con ella los primeros profesores de la organización que hoy en día imparte cursos en los 5 continentes.

Falleció el 27 de enero del 2008, a la edad de 89 años.

Mary es autora de estos libros:

  • Libros de Autoayuda “Introducción a Jin Shin Jyutsu” 1, 2 y 3.
  • Libro para niños “Fun with Happy Hands”.
  • Los libros de texto para terapeutas “Jin Shin Jyutsu, el arte cósmico y simple de conocerme (ayudarme) a mí mismo” Textos 1 y 2.
A través del Jin Shin Jyutsu nuestra consciencia se despierta al simple hecho de que todo lo que es necesario para estar en armonía y en equilibrio con el universo -física, mental, emocional y espiritualmente- está dentro de nosotros mismos. A través de esta consciencia se hace evidente la sensación de completa paz, serenidad, seguridad y unidad que existe en nuestro interior. Ninguna persona, situación o cosa puede privarme de ello.